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domingo, 22 de diciembre de 2024

El poder escondido de la Navidad


Queridos amigos y amigas turolenses, estamos a punto de celebrar la Navidad; unos con más ilusión, otros con más nostalgia, algunos con indiferencia… Pero tengo la impresión de que, incluso quienes celebramos y vivimos el Nacimiento de Jesucristo, somos poco conscientes del poder que tiene este misterio para transformarnos y transformar el convulso mundo en el que vivimos. ¿Os imagináis qué sucedería si nos dejásemos arrastrar por ese movimiento de Dios, que se acerca a la Humanidad desde la sencillez y la humildad?

Vivimos multiconectados por las redes sociales, pero con frecuencia nuestra comunicación es superficial y nos conocemos más bien poco. Si nos acercásemos a las personas con las que convivimos en la familia, el trabajo y el vecindario, y nos interesásemos de corazón por su situación, seguramente mejorarían nuestras relaciones, porque sabríamos más de los proyectos y problemas que les afectan, podríamos comprendernos mejor y vivir una solidaridad real con los más próximos.

Acercarse a quien piensa diverso tendría un efecto inmediato en la polarización de nuestra sociedad, en la que tanta gente no se limita a criticar razonablemente, sino que descalifica a quienes tienen otra ideología, otro credo u otros puntos de vista. Todos lamentamos esa polarización, pero ¿cuántos hacemos algo para evitarla? Por eso, os invito a recordar estos días a los magos de Oriente, que representan a diversas culturas que se unen en la búsqueda de la Verdad. También nosotros podríamos unirnos, aunque seamos distintos y pensemos de manera diferente, para buscar el bien común, la promoción humana, la libertad y el derecho a una vida pacífica y plena en todos los pueblos.

También sería beneficioso para este mundo que la Navidad nos impulsara a acercarnos a quienes están mal vistos y sufren las consecuencias de tantas pobrezas. Nos ayudaría a valorar lo que tenemos y tan pocas veces agradecemos, a apreciar la riqueza interior de cada persona, a darnos cuenta de que, aun en las peores situaciones, hay motivos para mirar al futuro con esperanza. Así sucedió hace 2000 años en Belén. Los primeros que gozaron la cercanía de Dios fueron los últimos de aquella sociedad: los pastores, apostados en las periferias, gente pobre y con un oficio considerado impuro.

Sí, amigas y amigos turolenses, en Navidad celebramos que Dios se ha acercado definitivamente a nuestro mundo y a cada persona; a ti y a mí, sea cual sea nuestra situación particular. Dejémonos encontrar por este Dios, que, en el llanto de un niño nacido en un establo, pronunció el más hermoso sermón, anunciando que él es “Emmanuel”, es decir, Dios-con nosotros. Impulsados por esta pasión divina, acerquémonos unos a otros al estilo de Dios: con humildad, respeto y compasión; para gozar y transmitir el poder escondido de la Navidad.

Recibid un saludo muy cordial, vosotros y vuestras familias, en el Señor.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Como tú y contigo


Al comenzar mi andadura como pastor de esta querida Diócesis de Teruel y Albarracín, elegí el lema “Como Tú y Contigo”. Estas palabras son el eco de mi pobre respuesta a la llamada de Jesucristo, tal como la presenta San Ignacio de Loyola en el libro de los Ejercicios Espirituales, cuando escribe: «Quien quisiere venir conmigo ha de ser contento de comer como yo, y así de beber y vestir… Asimismo ha de trabajar conmigo en el día y vigilar en la noche… Porque así después tendrá parte conmigo en la victoria, como la ha tenido en los trabajos».

Este lema me ha servido de inspiración en los momentos dulces y difíciles de la misión que se me ha confiado. Con todas mis limitaciones, he intentado situarme, trabajar y relacionarme al estilo de Jesús, es decir, “vivir como Él”, y he procurado buscar cada día momentos de intimidad “con Él”, como me recomendó vivamente el cardenal Juan José Omella, el día de mi ordenación episcopal, y nos recuerda el papa Francisco: «La primera tarea del obispo es rezar y no como un loro, ¡no! Rezar con el corazón, rezar. “No tengo tiempo”. ¡No! Deja todas las demás cosas. Rezar es la primera tarea del obispo».

El Santo Padre no sólo urge a los obispos a mantener la cercanía a Dios en la oración, también nos pide cuidar la cercanía a los hermanos en el episcopado, a los sacerdotes y a su santo pueblo. Por eso, tres años después, quiero utilizar el mismo lema “como tú y contigo”, pero con letras minúsculas, tal como me sugirió un sacerdote al poco tiempo de llegar a Teruel.

Con vosotros y como vosotros, amigas y amigos de Teruel y Albarracín, voy aprendiendo a ser obispo, a amar a esta tierra y a sus gentes, a valorar el esfuerzo y el sacrificio de tantas personas que han dado su vida en esta diócesis y por ella, a escuchar al Espíritu Santo para vislumbrar los caminos que el Señor va marcando a su Iglesia y a nuestro mundo. Como escribió San Francisco de Asís en su testamento, también yo quiero decir con el corazón agradecido: «Dios me ha dado hermanos». ¡Gracias por vuestra cercanía y cariño, por vuestra paciencia y comprensión, por vuestros ánimos y críticas, por vuestro trabajo y oración!

Pido al Padre que me conceda la gracia de saber dar prioridad, entre todas mis tareas cotidianas, al encuentro con Jesucristo, buen pastor, y con las personas que sois parte activa de esta querida Diócesis de Teruel y Albarracín. Como Tú y Contigo, Señor; como vosotros y con vosotros, queridos hermanos y hermanas.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

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