domingo, 15 de octubre de 2023

Un gran pueblo


Hace algunos años la Conferencia Episcopal de Cuba me invitó a participar en el Encuentro Nacional de Diáconos Permanentes, en el que están presentes también sus esposas y los candidatos a este ministerio. Entonces no se realizó el encuentro, porque no fue posible conseguir combustible y los diáconos no pudieron desplazarse desde sus casas. Este año ha sido posible; he asistido y he escuchado testimonios dolorosos. Un diácono mayor comentó: “En Cuba siempre hemos acogido al que viene con un café, ahora no tenemos ni café, sólo podemos ofrecer un vaso de agua fresca, si no hay apagón”. Otra persona me dijo: “Rara es la familia que no tiene una parte de sus miembros fuera de Cuba; de mi familia, sólo quedamos el perro y yo”.

A pesar de las penurias, que a duras penas podemos imaginar los que vivimos en España, he tenido la gracia de tratar con personas de unas cualidades fuera de lo común: asumen su pobreza con dignidad, son responsables en sus compromisos, resuelven con ingenio problemas propios y ajenos, ofrecen un trato amable y educado, agradecen cualquier muestra de cariño, son virtuosos para la música y las artes en general, saben hacer fiesta con casi nada, tienen una gran devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre. No todos son así, evidentemente, pero la impresión repetida ha sido la de encontrarme con un gran pueblo.

La convivencia con los diáconos permanentes y sus esposas ha sido muy enriquecedora y edificante. Yo sólo he podido recordarles un poco de teoría; en cambio, ellos y ellas me han compartido sus esfuerzos para acercarse a las familias más pobres y a los pueblos más chicos y alejados, para estar cerca de los hombres y mujeres encarcelados, enfermos, pobres, aguzando la creatividad para repartir lo poco que tienen, para anunciar a Cristo y su propuesta de vida nueva, y para celebrar su presencia viva en las diversas comunidades. Pude apreciar su gran compromiso con la Iglesia y con la sociedad, tanto en los diáconos como en sus esposas.

También visité la sede nacional de Cáritas Cuba, una casa humilde donde trabaja una docena de personas, comprometidas para paliar las consecuencias del huracán Ian, un año después de que devastara amplias zonas del país, y para coordinar y sostener económicamente las Cáritas locales. Estas Cáritas diocesanas y parroquiales tienen bastante voluntariado pero muy poco dinero, para hacer frente a muchas necesidades y desarrollar sus programas centrados en personas ancianas, discapacitadas y jóvenes.

Dios quiera que estos apuntes animen a nuestras comunidades a estrechar los lazos de amistad y favorecer la mutua colaboración con la Iglesia en Cuba y Latinoamérica, y también a acoger entre nosotros a quienes dolorosamente se ven empujados a dejar su gente y su tierra.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

domingo, 8 de octubre de 2023

60 años latiendo amor


Hace sesenta años nació Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín como el organismo encargado de promover, coordinar y llevar a cabo la acción caritativa y social de nuestra Iglesia y la comunicación cristiana de bienes, sobre todo con los pobres y excluidos de la sociedad. Ella hace vida el amor preferencial hacia los pobres y la fraternidad universal, siguiendo el ejemplo y mandato de Cristo.

En el preámbulo de los nuevos Estatutos de Cáritas Española se dice: «El amor -cáritas- es primordial en la vida humana y cristiana». El papa Benedicto XVI, en su encíclica Spe salvi, nos recordó una afirmación radical sobre la fuerza salvadora del amor, cuando escribió: «El hombre es redimido por el amor» (n. 26).

Cada uno de nosotros, como seguidores y seguidoras de Jesús de Nazaret, estamos llamados a transmitir el amor de Dios en las relaciones cotidianas, especialmente con las personas necesitadas. Dicho con otras palabras: todos somos Cáritas. Pero esto no es suficiente, es indispensable también el ejercicio organizado de la caridad. Este ejercicio organizado, que promueve y lleva a cabo Cáritas Diocesana, forma parte esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia «al igual que el servicio de la Palabra y los Sacramentos», como escribió nuestro siempre recordado Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est (n.32).

El papa Francisco, por su parte, ha ido más lejos al decirnos: «La belleza del Evangelio no siempre puede ser adecuadamente manifestada por nosotros, pero hay algo que no puede faltar: la opción por los últimos, por aquellos a los que la sociedad descarta y desecha» (Evangelii gaudium, 195). La Iglesia, pues, en todos sus niveles y empezando por la parroquia, está llamada a ser verdadero sujeto de acción caritativa y social.

Celebremos el sexagésimo cumpleaños de nuestra Cáritas Diocesana y brindemos por el camino recorrido y por el futuro que, con la ayuda de Dios, nos espera. Démosle gracias por el amor y el esfuerzo derrochados por tantos hombres y mujeres que a lo largo de este tiempo han aportado lo mejor de sí mismos; por la ayuda, el cariño y la formación que tantas personas han recibido para salvar un momento de dificultad o para rehacer sus vidas, gracias al trabajo de nuestra Cáritas.

Como se hace en los cumpleaños, en éste también os invito a hacer regalos: uno: mejorar nuestros servicios, de modo que las personas que acuden a Cáritas no sólo se sientan atendidas, sino que puedan percibir que son valoradas y amadas; dos: avanzar en la coordinación de los diferentes grupos católicos que trabajan en acción social; y tres: renovar nuestro compromiso para que el ejercicio organizado de la caridad sea una realidad en todas las unidades de pastoral de nuestra Diócesis.

¡Feliz 60º aniversario! Un saludo muy cordial en el Señor.

domingo, 1 de octubre de 2023

Carta de los obispos de las diócesis aragonesas con motivo del Día de la Educación en la fe “Jesús, enséñanos a orar” (Lc 11,1)


Queridos catequistas, profesores, animadores y acompañantes de personas, grupos y comunidades en el camino espiritual de la fe:

En el “Día de la Educación en la Fe” agradecemos al Señor todos los dones que nos concede y manifestamos nuestra gratitud a quienes ponéis a disposición de los demás vuestro tiempo, dedicación y entusiasmo en el itinerario de crecimiento en la fe.

El Papa Francisco, en la carta que ha dirigido a Mons. Rino Fisichella para el Jubileo 2025, afirma: “me alegra pensar que el año 2024, que precede al acontecimiento del Jubileo, pueda dedicarse a una gran «sinfonía» de oración; ante todo, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo”.

Y añade: “En definitiva, un año intenso de oración, en el que los corazones se puedan abrir para recibir la abundancia de la gracia, haciendo del «Padre Nuestro», la oración que Jesús nos enseñó, el programa de vida de cada uno de sus discípulos”.

Por ello, ha parecido oportuno dedicar la formación permanente de los catequistas durante el curso 2023-24 a este objetivo. Los guiones de trabajo abordan de modo sencillo el Padrenuestro.

Cuando los discípulos pidieron al Señor Jesús: “Enséñanos a orar” (Lc 11,1), Él respondió pronunciando las palabras de la oración del Padrenuestro, dándonos un modelo concreto y al mismo tiempo universal. Todo lo que se puede y se debe decir al Padre está encerrado en las siete peticiones. En ellas apreciamos, por un lado, sencillez, de modo que hasta un niño las aprende; y, por otro, profundidad de modo que durante toda la vida se puede asimilar el sentido de cada una de ellas.

El catequista es “testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios”, “maestro y mistagogo que introduce en el misterio de Dios, revelado en la Pascua de Cristo”, “acompañante y educador de quienes le han sido confiados por la Iglesia” (DC 113).

Deseamos expresaros, una vez más, nuestra cercanía de pastores, y os animamos a descubrir cada día la importancia de la vocación que habéis recibido y a valorar la responsabilidad de la misión que se os confía.

Agradecemos vuestra disponibilidad, paciencia y admirable generosidad.

Oramos por todas las personas que han dedicado muchos años a este importante servicio y que han llegado ya al encuentro definitivo con el Padre. Nuestra plegaria agradecida por todas ellas se convierte también en súplica para que el Señor suscite respuestas afirmativas en muchos corazones, de modo que se continúe desarrollando con alegría este ministerio eclesial.

Encomendamos a la Bienaventurada Virgen del Pilar vuestra vida y misión en el acompañamiento y crecimiento de la fe.

Recibid nuestro agradecimiento y nuestro afecto, junto con nuestra bendición.

+ D. Carlos-Manuel Escribano Subías, Arzobispo de Zaragoza
+ D. Julián Ruiz Martorell, Obispo de Huesca y de Jaca
+ D. Ángel-Javier Pérez Pueyo, Obispo de Barbastro-Monzón
+ D. José-Antonio Satué Huerto, Obispo de Teruel y Albarracín
+ D. Vicente Rebollo Mozos, Obispo de Tarazona

domingo, 24 de septiembre de 2023

Caminar con migrantes y refugiados


Durante el verano algunas familias acogen niños que no pueden tener unas vacaciones normales en sus propios países. Una de estas familias recibió en su casa a un niño saharaui, y me contaron que, cuando aquel niño cogió algo de confianza, les preguntó si creían en Jesús, porque en el Sahara –afirmó con una mezcla de tristeza y enfado– “Jesús y Mahoma no son amigos”.

Seguramente, aquel niño expresaba los prejuicios de su familia o de su pueblo hacia los cristianos. En realidad, todos tenemos y difundimos algunos prejuicios hacia otros pueblos y religiones que no conocemos. La acogida y el diálogo de aquella familia con el niño saharaui facilitó un acercamiento y enriquecimiento mutuo, que derribó prejuicios y abrió posibilidades de colaboración. El fenómeno migratorio, a pesar de las injusticias y sufrimientos que comporta, nos permite conocer, apreciar e incluso compartir la amistad, las dificultades, las aspiraciones, la religiosidad y la cultura de las personas que llegan hasta nosotros.

Por ello, el papa Francisco, en su Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado de 2016, escribió: «Cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir… Es importante mirar a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos».

A veces, las religiones han sido utilizadas para separar unos pueblos de otros y justificar enfrentamientos, pero están llamadas a “re-ligar”, a trabajar por esa fraternidad querida por Dios, que «permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite» (Fratelli Tutti 1). Desde esta perspectiva, el Papa ha seguido insistiendo, en su Mensaje para la Jornada de 2023, que: «el camino sinodal que, como Iglesia, hemos emprendido, nos lleva a ver a las personas más vulnerables —y entre ellas a muchos migrantes y refugiados— como unos compañeros de viaje especiales, que hemos de amar y cuidar como hermanos y hermanas. Sólo caminando juntos podremos ir lejos y alcanzar la meta común de nuestro viaje».

Ensanchemos, pues, la tienda de nuestras parroquias para acoger a los hermanos y hermanas que, viniendo de lejos, comparten con nosotros la misma fe, y tendamos la mano a las personas y familias de otras religiones, que se han visto obligadas a migrar o refugiarse entre nosotros; favorezcamos el enriquecimiento mutuo y la colaboración en la construcción de un mundo más humano, abierto y solidario.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Soñemos despiertos


El comienzo de un nuevo curso pastoral es momento propicio para que las parroquias, los movimientos y asociaciones, las cofradías y toda nuestra Iglesia nos pongamos a soñar despiertos. O mejor aún, es el momento de que conectemos con el sueño de Dios. Él desea que nuestras comunidades se renueven y sean escuelas de oración, de comunión y de misión. Él nos ha inspirado un Plan Pastoral Diocesano, que, a pesar de sus limitaciones, puede ayudarnos a avanzar unidos. Por tanto, os invito a leer o releer el Plan Pastoral y sus Objetivos prioritarios para este curso 2023-2024, y a hacer una programación pastoral realista, esperanzada, equilibrada y sinodal.

Una programación realista. No os planteéis muchos objetivos y acciones, como si fuéramos una gran ciudad; nuestras comunidades son pequeñas y pobres de medios, pero con lo que somos y tenemos algo valioso podemos hacer; basta con que cada parroquia se proponga avanzar en una o dos carencias que percibe, concrete lo que puede hacer y quiénes van a ser los responsables de esas acciones.

Una programación esperanzada. El realismo no puede alejarnos de la esperanza. Lo que parece imposible puede ser alcanzable con la gracia de Dios y con nuestro esfuerzo. Dios está presente entre nosotros, actúa y trabaja, hace germinar y fructificar las semillas más pequeñas, multiplica los panes y los peces de nuestra solidaridad…

Una programación equilibrada. Cada comunidad, al plantearse sus objetivos para el curso, debería responder a estas preguntas: ¿Qué podemos hacer para que todos crezcamos en espíritu de oración y de escucha al Espíritu? ¿Cómo podríamos favorecer la escucha mutua y la colaboración de todos los miembros de la comunidad? ¿Cómo responder a la llamada de Dios que nos impulsa a anunciar a Jesucristo, a servir a quienes sufren y a construir su Reino? No tendría sentido, por ejemplo, proponernos tres objetivos para mejorar el espíritu de oración y dejar de lado el servicio a los pobres. Hay cuatro palabras-clave que no podemos olvidar en la programación: oración, comunidad, anuncio y caridad.

Una programación sinodal. Ni el párroco puede programar él solo ni tampoco la comunidad ha de programar lo que tiene que hacer el párroco. Todos programamos y todos nos comprometemos para hacer realidad el sueño de Dios, concretado para nuestra Iglesia en el Plan Pastoral Diocesano. «Una Iglesia sinodal –dijo el papa Francisco– es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar “es más que oír”. Es una escucha reciproca en la cual cada uno tiene algo que aprender» (17 de octubre de 2015), porque Dios nos ha dado a todos los bautizados “olfato” para encontrar los nuevos caminos que Él mismo abre a la Iglesia.

¡Ánimo, pues, con la programación y decisión para hacerla realidad, con la bendición de Dios! Recibid mi cordial saludo en el Señor.

domingo, 10 de septiembre de 2023

El cuidado de la Creación


El pasado viernes 1 de septiembre el Papa volvió a invitarnos a orar por «el cuidado de la Creación». Abrió así el llamado «tiempo de la Creación», que se prolongará hasta la fiesta de San Francisco de Asís, el próximo 4 de octubre.

En su mensaje, el Santo Padre nos invita a escuchar el latido materno de la tierra y nos recuerda que: «el consumismo rapaz, alimentado por corazones egoístas, está perturbando el ciclo del agua en el planeta. El uso desenfrenado de combustibles fósiles y la tala de los bosques están produciendo un aumento de las temperaturas y provocando graves sequías. Horribles carestías de agua afligen cada vez más a nuestras casas, desde las pequeñas comunidades rurales hasta las grandes metrópolis. Además, industrias depredadoras están consumiendo y contaminando nuestras fuentes de agua potable con prácticas extremas como la fracturación hidráulica, para la extracción de petróleo y gas, los proyectos de mega-extracción descontrolada y la cría intensiva de animales». Ante esta preocupante realidad, el Santo Padre nos señala tres tareas:

1ª. Nuestra «conversión ecológica», practicando «el respeto ecológico en cuatro direcciones: hacia Dios, hacia nuestros semejantes de hoy y de mañana, hacia toda la naturaleza y hacia nosotros mismos». Esta conversión requiere cambios interiores que tengan repercusión en la vida diaria, pues –como afirmó Benedicto XVI– «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores» (Homilía del 24 de abril de 2005).

2ª. Transformar nuestros estilos de vida. «A partir de la grata admiración del Creador y de la creación, arrepintámonos de nuestros «pecados ecológicos». Con la ayuda de la gracia de Dios, adoptemos estilos de vida que impliquen menos desperdicios y menor consumo innecesario. Colaboremos en la continua creación de Dios a través de decisiones positivas, haciendo un uso lo más moderado posible de los recursos, practicando una gozosa sobriedad, eliminando y reciclando los desechos y recurriendo a los productos y a los servicios, cada vez más disponibles, que son ecológica y socialmente responsables».

3ª. Cambiar las políticas públicas, «que gobiernan nuestras sociedades y modelan la vida de los jóvenes de hoy y de mañana». El Papa Francisco levanta su voz para que los líderes mundiales escuchen a la ciencia y se comprometan para frenar el riesgo de calentamiento global y detener así «esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático».

Por su parte, la Conferencia Episcopal Española anima a nuestras Iglesias a incluir «esta conciencia ecológica en los procesos catequéticos de los niños y jóvenes, pues el cuidado de la Creación es sin ninguna duda un elemento central en la formación cristiana».

Recibid mi cordial saludo en el Señor.

domingo, 3 de septiembre de 2023

«Semilla Evangélica»


Las semillas son pequeñas, casi insignificantes. ¡Cuántas semillas de trigo, cebada o maíz no habremos pisado por los caminos sin darnos cuenta! Sin embargo, cada semilla lleva en sí el secreto de una vida, si se entierra y se la deja fructificar. Algo así sucede con nuestra hoja diocesana, que muchos seguís llamando “Semilla evangélica”.

Nuestra Hoja Diocesana semanal, que ahora se denomina “Iglesia en Teruel y Albarracín”, es una semilla muchas veces ignorada, como los granos de trigo caídos en los rastrojos. A veces, ni siquiera podemos encontrarla en la entrada de algunos templos y no pocas personas, que participan en las celebraciones y actividades parroquiales, pasan de largo sin echarle una ojeada.

Por esto, hoy animo a los sacerdotes y a todos los que frecuentáis las iglesias de la Diócesis a valorarla y aprovecharla. Aunque sea una publicación humilde, puede ayudar a vivir la liturgia del domingo, a caer en la cuenta de algunos asuntos culturales y sociales que influyen en nuestra experiencia de fe, a estar al tanto de noticias que tienen que ver con la Iglesia, tanto en el mundo como en España, en Aragón y en nuestra Diócesis. Si conocemos lo que pasa en la Iglesia, será más fácil valorar y apoyar lo que tantos cristianos y cristianas hacen, por medio de un sinfín de iniciativas culturales, solidarias, formativas y celebrativas, para acercar el amor de Dios a los que sufren o necesitan su apoyo y su presencia.

Ya sé que muchos utilizáis las páginas web y las redes sociales para estar informados e incluso también para rezar, pero la Hoja Diocesana sigue siendo un instrumento útil para todos e imprescindible para los que no están familiarizados con las nuevas tecnologías, porque es como un vínculo físico con la comunidad diocesana. Os animo pues, a leer cada semana la Hoja Diocesana “Iglesia en Teruel y Albarracín”, para poder conocer y recomendar sus contenidos; también me atrevo a pediros que hagáis propaganda de ella y la llevéis a quienes no pueden acudir a la iglesia, pero se sienten unidos a ella como miembros de esta familia que es la Iglesia Diocesana.

Dios quiera que nuestra Hoja siga siendo semilla evangélica que, con la colaboración de todos y la bendición de Dios, dé buenos frutos en nuestras relaciones personales con Él y en nuestro compromiso cristiano en la Iglesia y en la sociedad.

Agradezco de corazón el trabajo de quienes confeccionáis nuestra publicación y la dedicación de los que, en cada parroquia, os encargáis de recogerla, ponerla a disposición de todos y difundirla. Ya sé que a veces es un esfuerzo poco reconocido, pero el Padre, que ve lo que hay en nuestros corazones, os lo recompensará.

Recibid mi cordial saludo en el Señor.

Misión Diocesana: una Iglesia sinodal en misión

Juan Manuel Barreiro, misionero malagueño en Venezuela, bautizando a un niño Queridos hermanos y hermanas: Cada año nuestra diócesis dirig...